viernes, 2 de agosto de 2019

LA CORONA DE ESPINAS, UN SÍMBOLO DE NUESTRA HERMANDAD


          La corona de espinas es un símbolo cristiano que nos lleva a la Pasión de Cristo. Junto con los tres clavos es el símbolo de nuestra Hermandad, de nuestra Cofradía. La corona de espinas la encontramos en los Evangelios de San Juan (19:2,5), San Marcos (15:17) y San Mateo (27:29).
              “….Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pudieron en la cabeza … Jesús salió fuera llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. …” San Juan.
            “….le pusieron una corona trenzada de espinas y comenzaron a saludarlo: Viva el rey de los Judíos. ….” San Marcos.
           “…. Trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza y una caña en su mano derecha; ….”.San Mateo.


La corona, pues, es símbolo de la pasión por el dolor que lleva al ser puesta sobre la cabeza. Como es símbolo de la realeza, lo coronaron en tono de burla como rey de los Judíos. Así pues desde que estuvo en casa de Pilatos, Jesús tuvo la corona puesta, todo su peregrinar, con la cruz a cuestas, hasta la llegada al Gólgota, lugar en donde fue crucificado. Tal vez la corona más espectacular sea la que dibujó para ser grabada, Alberto Durero en 1511, para la portada del libro “La Gran Pasión” editada en Nuremberg.
 

                                         Cristo con la corona de espinas de Durero



De qué planta era la corona de espinas? De la planta que popularmente se llama “espina santa” o “espina de Cristo”. Su nombre científico “Paliurus spina-christi”, siendo un arbusto mediterráneo que se utiliza para hacer setos espinosos. Las espinas se deben a las estípulas de la base de las hojas que se convierten en espinas desiguales, unas rectas y otras ganchudas.
          Jesús padeció el sufrimiento de llevar sobre la cabeza esta corona de espinas que aumentó su dolor. La corona de espinas se convirtió en una reliquia muy apreciada por todo aquellos en buscar y tener elementos materiales de todo lo relacionado con Jesús, su pasión y su muerte. Según Paulino de Nola, obispo que tuvo relación con San Jerónimo, San Agustín o San Ambrosio; la corona de espinas de Jesús estuvo en Jerusalen en su tiempo, siglo V. En el VII se lleva a Constantinopla, cayendo en el siglo X en manos de los venecianos. El rey francés Luis IX (1214-1270) la adquiere construyendo en París la Sainte Chapelle, una capilla relicario de u bellísimo gótico. Hoy se venera en Notre Dame y se enseña los primeros viernes de mes y el Viernes Santo. La corona es una circunferencia de espino, de 21 cm de diámetro y se encuentra conservada en un tubo de cristal, sin espinas pues éstas fueron dadas y está repartidas por medio mundo. En Roma hay veinte, dos en San Pedro y una en San Juan de Letrán.
      En España hay espinas en el monasterio de El Escorial, en la catedral de Barcelona, y sobre todo la del monasterio de Santa María de la Santa Espina en Valladolid, regalo de la corte francesa a la hermana del emperador Alfonso VII.

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